lunes, 19 de noviembre de 2012

CUENTO DE LOS DERECHOS DEL NIÑO Y DE LA NIÑA


En 1956, la Asamblea General de Naciones Unidas recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal de la Infancia, que se consagraría a la fraternidad y a la comprensión entre los niños y las niñas del mundo entero y se destinaría a actividades propias para promover el bienestar de los niños y niñas del mundo.
El 20 de noviembre se conmemora la fecha en que la Asamblea General aprobó la Declaración sobre los Derechos del Niño en 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989. Por ello, el 20 de noviembre ha pasado a ser el Día Universal de los Niños y las Niñas.

Así que, mañana, trabajaremos este precioso cuento, fruto del trabajo realizado durante el curso 2008/2009 por el Claustro del Colegio Nuestra Señora de la Asunción de La Parra (Badajoz) en un Grupo de Trabajo sobre Celebraciones Pedagógicas.




El Planeta del Egoísmo estaba formado por muchísimos países en los que mandaban los mayores y sólo les importaba el dinero y el poder y se olvidaban de las personas más pobres y de los niños y las niñas.

La primera en salir fue una niña llamada Libertad, en su país todos los niños y las niñas iban al colegio y no les faltaba de nada pero sus padres y madres estaban todo el día trabajando y no tenían tiempo para estar con ellos. Por eso, un día cogió su mochila y se puso a caminar.

En el camino se encontró con otra niña sola y abandonada , ya que sus padres habían muerto porque su país estaba siempre en guerra. Se llamaba Soledad y juntas siguieron el viaje.

A lo lejos vieron a un niño enfermo que apenas podía caminar. Se llamaba Socorro y contó que en su país no había hospitales ni médicos y, por eso, no se podía curar. Las dos niñas le ayudaron a caminar y lo llevaron con ellas.

Otro niño llamado Don se unió a ellos. Estaba harto de que los demás se rieran de él por sus ojos achinados y su forma de hablar.

Al poco tiempo se unió a ellos un niño llamado Curro que, en su país, era obligado a trabajar diariamente.

Después, se encontraron con un niño que lloraba porque tenía mucha hambre y en su país no tenían nada para comer.

Otra niña les llamó a lo lejos. Era Angustia. Tenía señales por todo el cuerpo porque su padre le pegaba. El grupo de niños y niñas  la trató con cariño y siguieron el camino juntos.

Caminaron sin parar hasta que se encontraron un sitio precioso para descansar y  montar un campamento. De repente, se fijaron en un niño que estaba sentado en una piedra mirando las estrellas. Libertad le preguntó que quién era y él le contestó que no lo sabía porque no tenía nombre ni país. Su país era aquel lugar maravillosos pero estaba abandonado.

Los niños y las niñas montaron el campamento y, poco a poco, fueron llegando niños y niñas de todos los países, hasta haber ciento noventa y un niños y niñas. Todos contaron sus problemas y, así, entre todos, escribieron los derechos que deberían tener todos los niños y niñas del mundo.

Mientras tanto, los países se fueron quedando sin niños  y los adultos , ya preocupados, decidieron  formar una organización  (ONU) y en el año 1989 llamaron a Libertad y a sus amigos y firmaron todos los derechos de los niños y niñas y prometieron cumplirlos.

Libertad y los demás niños y niñas se pusieron contentos agradeciendo el interés de los adultos. Pero no  en todos los países cumplieron lo prometido y, todavía hoy, Libertad y sus amigos y amigas siguen caminando por el camino verde buscando más sueños y colores para que todos los niños y niñas del mundo lleguen algún día a ser felices.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me alegra que te guste.
      Besitos de colores y sabores.
      Marybel

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  2. Me ha parecido un bello cuento, inteligente, pues resume de un modo ameno y acumulativo los derechos elementales que deben tener cubiertos los niños y niñas. Enhorabuena y felicidades a la imaginación, la creatividad y la sencillez que habéis derrochado. Tan sencillo y sin embargo engloba tanto y tan claramente! Un abrazo.

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